Cala Vento es una rara avis dentro de nuestro panorama musical. No solo por su formación de dúo de guitarra, batería y voz que algunas veces puede sonar como una rabiosa banda de cinco miembros y otras, como un intimista cantautor a pie de calle, sino también por su sinceridad, por su sencillez y especialmente por su conexión a un mundo que parece estar a punto de desaparecer.

Sus directos ponen de manifiesto la conexión entre ellos, difícil de describir, que acaba estallando en una auténtica catarsis. Una energía que se contagia sin excepción a un público que canta sus canciones como si les fuera la vida en ello.